Cuánto consume la aerotermia: cómo estimar los kWh y el coste real

Unidad exterior de una bomba de calor de aerotermia instalada en una vivienda

Al buscar cuánto consume una aerotermia aparecen cifras sorprendentemente concretas: tantos euros al mes para 100 m², tantos kWh para una casa de 150 m². Después de contrastar cómo se calculan, yo no utilizaría ninguna de esas cifras como previsión si no explica al menos la demanda térmica, el rendimiento y las condiciones de trabajo.

La aerotermia no consume electricidad por tener una determinada superficie. Consume la electricidad necesaria para cubrir las pérdidas de la vivienda, producir agua caliente y hacer funcionar el sistema.

Respuesta directa

No existe un consumo universal por metro cuadrado. Para una primera estimación de calefacción puedes dividir los kWh de calor que necesita la vivienda entre el rendimiento estacional efectivo. Una demanda de 8.000 kWh térmicos con un rendimiento 4 necesitaría alrededor de 2.000 kWh eléctricos para calefacción. Después hay que considerar ACS, auxiliares y posibles apoyos eléctricos.

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No multipliques la potencia de la máquina por todas las horas del invierno.

Este es uno de los errores que más distorsiona las estimaciones. Una bomba de calor anunciada, por ejemplo, como un equipo de 8 kW normalmente está indicando una capacidad térmica bajo unas condiciones determinadas, no que vaya a absorber 8 kW eléctricos de forma continua.

Además, una máquina modulante no funciona durante toda la temporada en el mismo punto. La carga de la vivienda cambia con la temperatura exterior, el sol, la ocupación y el termostato.

Estimación sencilla para calefacciónElectricidad aproximada = demanda útil de calor ÷ rendimiento estacional efectivo

Después debes añadir los consumos que no estén incluidos en esa estimación: producción de ACS, apoyos eléctricos y auxiliares del sistema cuando corresponda.

La parte difícil no es la división. La parte difícil es conocer una demanda térmica razonable y utilizar un rendimiento que represente el funcionamiento de esa instalación, no el mejor COP encontrado en una ficha comercial.

Con la misma necesidad de calor, cambiar el rendimiento cambia directamente los kWh.

Supongamos una vivienda que necesita 8.000 kWh útiles de calefacción durante la temporada. Para traducirlo a euros utilizaré únicamente como ejemplo un precio de0,20 €/kWh. No es una tarifa recomendada ni una previsión del precio de la electricidad.

Ejemplo, no predicciónLa demanda térmica es idéntica en los tres escenarios: 8.000 kWh.
Rendimiento 4,0≈ 2.000 kWh eléctricos≈ 400 € a 0,20 €/kWh
Rendimiento 3,5≈ 2.286 kWh eléctricos≈ 457 € a 0,20 €/kWh
Rendimiento 3,0≈ 2.667 kWh eléctricos≈ 533 € a 0,20 €/kWh

Este ejemplo permite ver algo que una cifra tipo «una casa de 100 m² consume X» oculta: dos instalaciones en viviendas iguales pueden tener un gasto distinto si una necesita trabajar con agua más caliente, entra más veces el apoyo eléctrico o el clima de diseño es diferente.

Y ocurre también al revés. Dos bombas de calor idénticas pueden consumir cantidades muy distintas si una vivienda pierde mucho más calor que la otra.

El COP describe un punto de funcionamiento; el SCOP intenta representar una temporada.

El COP relaciona el calor entregado con la electricidad utilizada bajo unas condiciones concretas. Si cambian la temperatura exterior o la temperatura del agua, puede cambiar también el COP.

Para consumo anual interesa más una referencia estacional. La normativa europea define el SCOP como la relación entre la demanda anual de calefacción de referencia y la energía anual consumida durante la temporada considerada.

Aun así, no trataría el SCOP de catálogo como si fuera el resultado garantizado de tu contador. Es una magnitud normalizada muy útil para comparar productos, pero una vivienda real tiene su propio clima, regulación, emisores, hábitos y temperaturas.

Mi forma de leer una ficha

Prefiero un rendimiento algo menos llamativo acompañado de datos a las temperaturas que necesita el proyecto que un COP espectacular obtenido en unas condiciones que la instalación apenas va a utilizar.

El consumo cambia sobre todo por seis variables que conviene separar.

  • Demanda térmica de la vivienda.Aislamiento, ventanas, infiltraciones, orientación, superficie, altura y clima determinan cuánto calor hay que reponer.
  • Temperatura exterior.Una bomba de calor aire-agua trabaja en condiciones diferentes en una tarde templada que durante un episodio frío. También puede necesitar ciclos de desescarche.
  • Temperatura de impulsión.Pedir agua más caliente aumenta el salto térmico que debe vencer la bomba y suele empeorar su eficiencia.
  • Tipo y tamaño de los emisores.Suelo radiante, fancoils y radiadores no necesitan necesariamente la misma temperatura de agua para entregar la potencia que pide una habitación.
  • ACS y resistencias de apoyo.Producir agua caliente sanitaria y utilizar una resistencia eléctrica de apoyo puede añadir consumo que no aparece en una estimación limitada a la calefacción.
  • Control y uso.Consigna, horarios, compensación climática, zonas y continuidad de funcionamiento pueden cambiar tanto la demanda como el punto en el que opera la máquina.

Si quieres profundizar en el efecto del frío, ya tenemos una guía específica sobre cómo cambia el rendimiento de una bomba de calor con temperaturas exteriores bajas.

La temperatura del agua puede importar tanto como el modelo de aerotermia.

La guía del IDAE sobre bomba de calor incluye un ejemplo de una máquina aire-agua en el que el COP cambia tanto con la temperatura exterior como con la impulsión. En ese ejemplo, a 7 °C exteriores, el COP representado pasa aproximadamente de 3,62 trabajando a 45 °C a 3,07 trabajando a 65 °C.

Qué demuestra el ejemplo45 °C ≠ 65 °C
No es una tabla universal para todas las bombas de calor.

Es útil porque muestra la dirección del efecto: cuanto más exigente es la temperatura de impulsión, más importante resulta comprobar el rendimiento del modelo en esas condiciones concretas.

Esto explica por qué una casa con radiadores existentes no debe analizarse igual que otra con suelo radiante. Si estás estudiando una reforma, consulta también cuándo puede funcionar la aerotermia con radiadores y cómo trabaja el suelo radiante.

La calefacción y el agua caliente sanitaria deberían aparecer separadas en la estimación.

Una cifra anual de «consumo de aerotermia» puede incluir solo calefacción o calefacción más ACS. Comparar dos cifras sin saberlo puede llevar a conclusiones completamente equivocadas.

El ACS se utiliza también fuera de la temporada de calefacción y suele requerir temperaturas diferentes a las de un circuito de baja temperatura. Además influyen el volumen del acumulador, el número de usuarios, las pérdidas del depósito y la estrategia de apoyo.

Si una propuesta calcula 2.500 kWh/año para calefacción y otra anuncia 3.200 kWh/año incluyendo además el agua caliente de toda la familia, la segunda no es automáticamente una instalación menos eficiente.

Cien metros cuadrados no describen la demanda térmica de una vivienda.

Un piso intermedio rehabilitado en un clima moderado puede compartir superficie con una vivienda unifamiliar expuesta, con más fachada, cubierta, infiltraciones y ventanas antiguas. La energía necesaria para mantener la misma temperatura interior no será necesariamente parecida.

Por eso no publicaría una tabla del tipo «80 m² = tantos euros, 120 m² = tantos euros» sin explicar muchos más supuestos. Es fácil de leer, pero transmite una precisión que no tenemos.

Lo que pediría en su lugar

Si un instalador me da primero un gasto anual y solo después pregunta por aislamiento, clima, radiadores y temperaturas de trabajo, tomaría esa cifra como comercial, no como una previsión energética.

Para aproximar tu consumo necesitas una demanda térmica razonable, no una adivinanza.

  1. Obtén del estudio térmico o del proyecto una estimación anual de la energía útil necesaria para calefacción.
  2. Comprueba qué temperatura de impulsión se ha utilizado y si tus emisores pueden entregar la potencia necesaria en esas condiciones.
  3. Pide un rendimiento estacional estimado para el clima y las temperaturas de trabajo del proyecto.
  4. Divide la demanda útil por ese rendimiento y documenta qué consumos auxiliares se han incluido o excluido.
  5. Calcula el ACS por separado y revisa si existe resistencia eléctrica auxiliar, cuándo está prevista y qué potencia tiene.
  6. Convierte los kWh eléctricos a euros con el precio que realmente quieras utilizar como escenario, dejando visible ese supuesto.

Un certificado energético puede aportar contexto sobre la vivienda, pero tampoco copiaría sin más una cifra de energía primaria y la utilizaría como demanda útil de calefacción: son magnitudes que pueden representar cosas diferentes.

El dato más útil acaba siendo el de tu propia instalación.

Muchos equipos muestran estadísticas de consumo y producción térmica, pero conviene comprobar qué mide exactamente el fabricante. Una lectura del propio equipo puede no coincidir con todos los consumos eléctricos asociados a la instalación.

Si existe una medición eléctrica dedicada al sistema, puedes separar mejor la aerotermia del resto de la vivienda. Para interpretar el dato, compara periodos equivalentes y anota temperatura exterior, consigna, producción de ACS y cualquier cambio de uso.

Yo miraría tendencias semanales o mensuales antes que un único día. Veinticuatro horas de mucho frío dicen poco sobre lo que ocurrirá durante toda una temporada.

Un consumo alto no demuestra por sí solo que la bomba de calor esté averiada.

Primero hay que separar una vivienda que está demandando mucho calor de un sistema que está trabajando de forma poco favorable. Una ola de frío, una consigna mayor o más horas de calefacción pueden explicar parte del aumento.

También merece revisión que la instalación utilice temperaturas de impulsión innecesariamente altas, que el apoyo eléctrico esté funcionando con mucha frecuencia o que los emisores obliguen a trabajar lejos del punto previsto en el proyecto.

No modifiques parámetros técnicos internos buscando bajar el consumo.

Puedes revisar consignas de usuario, horarios, estadísticas y mensajes siguiendo el manual. Si sospechas un problema de caudal, refrigerante, resistencia, desescarche, hidráulica o configuración de instalador, corresponde revisarlo con un profesional.

Cinco preguntas hacen una previsión de consumo mucho más útil.

  1. ¿Qué demanda anual de calefacción está utilizando el cálculo y de dónde sale?
  2. ¿A qué temperatura de impulsión se ha estimado el rendimiento?
  3. ¿Qué comportamiento se espera con la temperatura exterior de diseño?
  4. ¿La cifra eléctrica incluye ACS, bombas auxiliares y resistencia de apoyo?
  5. ¿Cuál es el supuesto de precio del kWh utilizado para convertir el consumo a euros?

Si todavía estás valorando la inversión completa, la parte económica de compra y reforma está tratada aparte en cuánto cuesta instalar aerotermia. Mantener ambas preguntas separadas evita mezclar CAPEX con consumo.

Y si la decisión real es sustituir una caldera, utiliza también la comparativa de aerotermia frente a caldera de gas.

Me fiaría más de una estimación con un rango explicado que de una cifra exacta sin contexto.

Después de revisar cómo se define el rendimiento estacional y cómo cambia el COP con las condiciones de trabajo, la conclusión útil no es que la aerotermia «consuma X». Es que podemos estimar su consumo con bastante más sentido cuando conocemos la energía que necesita la vivienda y el punto en el que trabajará el sistema.

Una cifra redonda por metros cuadrados puede servir para hacerse una idea muy preliminar. Para decidir una inversión de miles de euros, yo exigiría ver los supuestos.

El consumo encaja dentro de un problema más amplio: vivienda, emisores y sistema.

Qué he utilizado para contrastar las afirmaciones técnicas.

La definición y cálculo estacional se han contrastado con el Reglamento (UE) 813/2013 sobre requisitos de diseño ecológico para aparatos de calefacción y con documentación de EUR-Lex. Para la relación entre temperatura exterior, temperatura de impulsión y COP se ha utilizado la guía del IDAE «La bomba de calor en la rehabilitación energética de edificios». Las cifras del ejemplo doméstico de este artículo son escenarios matemáticos propios y no datos de consumo de una vivienda real.

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