A qué temperatura poner la calefacción en invierno

Como referencia inicial, ajusta la calefacción a20 °C. Cuando la vivienda se haya estabilizado, sube a21 °C únicamente si continúa resultando fría.

La temperatura adecuada no depende solo del número que aparece en el termostato. También influyen el aislamiento, la humedad, las corrientes de aire, la ropa, la actividad y la temperatura de paredes y ventanas.

Respuesta directa

Empieza en 20 °C durante el día. Utiliza 21 °C cuando siga faltando confort y reduce la consigna durante la noche o las ausencias cuando las características de la vivienda lo permitan.

Elegir la temperatura adecuada →
Contenido del artículo

La mejor temperatura depende de cómo utilizas cada habitación.

El IDAE recomienda, siempre que sea posible, ajustar el termostato alrededor de 20–21 °C. No es una obligación rígida, sino una referencia para combinar confort y consumo responsable.

Utiliza 20 °C como punto de partida. Espera a que la vivienda se estabilice antes de decidir que falta calor. En una casa con mucha inercia, radiadores grandes o suelo radiante, la respuesta puede tardar.

SituaciónReferenciaCómo utilizarla
Salón ocupado20–21 °CEmpieza en 20 °C y sube un grado solo cuando siga faltando confort.
Personas activas19–20 °CCocinar, limpiar o moverse por casa puede reducir la necesidad de calor.
Dormitorio17–19 °CAjusta según el aislamiento, la ropa de cama y las necesidades de sus ocupantes.
Ausencia prolongada15–17 °CUna reducción moderada evita mantener la temperatura de confort en una vivienda vacía.
Personas vulnerablesIndividualLa salud, la edad y las indicaciones profesionales deben prevalecer sobre cualquier objetivo de ahorro.

Estas cifras son orientativas. Una casa bien aislada conserva el calor durante más tiempo; otra con infiltraciones puede necesitar corregir primero las pérdidas para conseguir la misma sensación.

No necesitas mantener la misma temperatura las veinticuatro horas.

Una programación sencilla evita calentar habitaciones vacías sin obligarte a vivir con frío. La clave no es apagar y encender impulsivamente, sino adaptar el sistema al horario real de la vivienda.

Durante el día

20 °C como referencia inicial

Enciende con antelación razonable y deja que el sistema estabilice la estancia antes de modificar el termostato.

Durante la noche

Reduce la consigna

Muchos dormitorios no necesitan mantener la temperatura diurna. Ajusta según clima, aislamiento, ropa de cama y necesidades de salud.

Cuando no hay nadie

No mantengas el confort completo

Baja la consigna durante ausencias largas. En sistemas con mucha inercia, evita cambios extremos difíciles de recuperar.

Los sistemas reaccionan de manera diferente. Un radiador eléctrico responde con rapidez; el suelo radiante tarda más en calentarse y enfriarse. La programación debe respetar esa inercia.

Dos viviendas a 20 °C pueden sentirse completamente distintas.

El termostato mide el aire en un punto concreto. Nuestro cuerpo también intercambia calor con paredes, ventanas, suelo y muebles. Por eso una habitación puede marcar 20 °C y seguir resultando incómoda.

Casa bien aislada

Superficies templadas y pocas corrientes

Las paredes y ventanas pierden menos calor. La temperatura se distribuye mejor y 20 °C pueden resultar plenamente confortables.

Casa con pérdidas térmicas

Cristales fríos e infiltraciones

Aunque el aire marque 20 °C, el cuerpo pierde calor hacia las superficies frías y percibe corrientes cerca de puertas y ventanas.

El IDAE utiliza el concepto de pared fría para explicar el efecto de las superficies frías sobre el confort. Cerrar cortinas y bajar persianas durante la noche puede reducir esa sensación, siempre sin tapar radiadores.

También influyen la humedad, la actividad y la ropa. Una persona sentada durante varias horas suele necesitar más abrigo que alguien que cocina o se mueve por la vivienda.

Cada grado adicional acompaña a todas las horas de funcionamiento.

El IDAE emplea como referencia que incrementar un grado la temperatura puede aumentar alrededor de un 7 % el consumo de calefacción. Es una estimación orientativa: no significa que todas las viviendas vayan a experimentar exactamente el mismo resultado.

Ejemplo orientativo+7 %

Un gasto mensual de 100 € podría aumentar unos 7 €.

El resultado real cambia según la temperatura exterior, el aislamiento, las horas de uso, el sistema y el precio de la energía. Utiliza el ejemplo para entender la tendencia, no como una predicción exacta de tu factura.

Antes de subir el termostato, revisa si el calor puede circular. Un sofá delante del radiador, una cortina que lo cubre o una puerta abierta hacia una zona fría pueden hacer que el sistema trabaje más sin mejorar la habitación principal.

Termostato, ambiente y caldera no indican lo mismo.

Temperatura ambiente

La que mide el sensor

Es la temperatura detectada en el lugar donde está instalado el termostato.

Temperatura seleccionada

El objetivo de la vivienda

Indica al sistema cuándo debe seguir calentando y cuándo puede detenerse.

Temperatura de impulsión

El agua enviada a los radiadores

Se ajusta en la caldera y no debe confundirse con los grados del salón.

Si el termostato marca 20 °C y seleccionas 21 °C, la calefacción seguirá funcionando hasta aproximarse al objetivo. La temperatura del agua de los radiadores será otra cifra completamente distinta.

Para profundizar en este ajuste, consulta la guía sobrea qué temperatura poner la caldera.

Poner el termostato a 25 °C no funciona como un modo turbo.

20 °C

El sistema trabaja hasta alcanzar una temperatura razonable y después se detiene o reduce su potencia.

25 °C

Normalmente no aumenta la velocidad inicial. Simplemente mantiene el sistema funcionando durante más tiempo.

Algunos equipos modulantes ajustan su potencia automáticamente según la diferencia entre la temperatura actual y el objetivo. Aun así, elegir una consigna excesiva no garantiza una recuperación más rápida y aumenta el riesgo de sobrecalentar la vivienda.

Cuando llegues a una casa fría, selecciona la temperatura que realmente deseas y deja que el sistema trabaje. Si tarda demasiado, investiga el aislamiento, el dimensionamiento o el estado de los emisores.

El ahorro nunca debe obligar a permanecer en una vivienda fría.

Las directrices de la Organización Mundial de la Salud utilizan18 °C como referencia mínima interior general durante la estación fría para proteger la salud de la población.

Algunas personas pueden necesitar una temperatura superior.

Personas mayores, bebés, personas con movilidad reducida o con determinadas enfermedades pueden necesitar condiciones más cálidas. Deben priorizarse sus necesidades y las indicaciones sanitarias frente a cualquier objetivo genérico de ahorro.

Los 18 °C no representan necesariamente la temperatura ideal de confort. Son una referencia mínima vinculada a salud. Para una estancia ocupada, 20 °C suele ofrecer un punto de partida más confortable.

También conviene evitar diferencias extremas entre habitaciones. Desplazarse continuamente entre una zona muy caliente y otra muy fría reduce el confort y puede favorecer condensaciones en espacios poco calefactados.

Encuentra la temperatura adecuada en cinco pasos.

01

Programa inicialmente 20 °C

Utiliza una referencia moderada en lugar de empezar directamente con una consigna muy alta.

02

Espera a que la vivienda se estabilice

No cambies el termostato cada pocos minutos. El aire, los muebles y las paredes necesitan tiempo para calentarse.

03

Comprueba las habitaciones más frías

Observa especialmente dormitorios exteriores, zonas orientadas al norte y espacios con grandes ventanales.

04

Corrige pérdidas y obstáculos

Cierra persianas por la noche, evita corrientes y deja libres los radiadores para que el calor circule.

05

Sube a 21 °C solo cuando sea necesario

Ajusta un grado y vuelve a observar. No conviertas una solución de aislamiento en un aumento permanente del termostato.

Pequeños hábitos que empeoran el confort o aumentan el consumo.

×
Seleccionar 25 °C para intentar calentar antes

La consigna es un objetivo, no un acelerador independiente.

×
Tapar radiadores con muebles, ropa o cortinas

El calor queda atrapado y se distribuye peor por la habitación.

×
Ventilar mucho tiempo con la calefacción encendida

Ventila de forma breve y eficaz, cerrando o reduciendo previamente la calefacción cuando sea posible.

×
Colocar el termostato junto a una ventana o radiador

La lectura puede no representar la temperatura real del conjunto de la estancia.

×
Calentar habitaciones que no se utilizan

Utiliza válvulas y programación sin dejar zonas extremadamente frías que puedan generar humedad.

×
Confundir el termostato con la temperatura de la caldera

Son controles diferentes y requieren ajustes distintos.

Dudas habituales sobre la temperatura de la calefacción.

¿Es mejor poner la calefacción a 19, 20 o 21 grados?

Empieza en 20 °C. En una vivienda bien aislada o durante actividades físicas, 19 °C puede ser suficiente. Sube a 21 °C cuando, después de estabilizarse, siga faltando confort.

¿A qué temperatura dejar la calefacción durante la noche?

Muchos dormitorios pueden mantenerse por debajo de la temperatura diurna. La referencia concreta depende del aislamiento, la ropa de cama, el clima y las necesidades de los ocupantes.

¿Conviene apagar la calefacción o dejarla al mínimo?

Depende del sistema y de la duración de la ausencia. Para varias horas suele ser razonable reducir la consigna. Los sistemas con mucha inercia necesitan una programación más gradual.

¿Ponerla a 25 °C hace que caliente más rápido?

Normalmente no. La calefacción seguirá funcionando hasta una temperatura más alta, pero no actúa como un modo turbo.

¿Por qué tengo frío si el termostato marca 21 °C?

Puede deberse a ventanas y paredes frías, corrientes, humedad, mala distribución del calor o una ubicación poco representativa del termostato.

¿Cuánto aumenta el consumo por cada grado?

El IDAE utiliza como orientación un aumento aproximado del 7 % por cada grado. La cifra real varía según el clima, el aislamiento, las horas de uso y el sistema instalado.

¿Dónde debe colocarse el termostato?

En una pared interior representativa de la estancia, alejado de radiadores, sol directo, puertas exteriores, ventanas y corrientes permanentes.

¿Qué diferencia hay entre el termostato y la caldera?

El termostato controla la temperatura ambiente deseada. La caldera regula, entre otras funciones, la temperatura del agua enviada al circuito.

Guías relacionadas sobre calefacción.

Referencias oficiales utilizadas para esta guía.

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